Un espacio literario donde la ternura, la miel y el veneno, se entremezclan en un afán de hermanarnos, de explicarnos y reinventarnos: mujeres hermosas, todas las flores somos!
Mi enfermedad me dijo: "No importa, no pasa nada". Y ahora soy como un perro, ese que abandonó su hogar por no sé cuánto tiempo. Y ahora regreso, totalmente puesto en la madre. Y sigo siendo un cínico, sigo diciendo mentiras, tomándome el pelo: "No me fui a beber porque soy un santo".