Una bota tosca, alta, hace crujir el hielo;
pertenece a la mujer cazadora.
Se encomienda a la Naturaleza,
va a traer los bienes.
La tranquilidad del camino es interrumpida
por las ruedas de una bicicleta:
Es la mujer pescadora,
con sus mejillas de granada,
recortadas por el frío;
con su cabello negro,
vulnerable al viento
y su fortaleza de volcán.
El vapor que rodea a la isla
es Dios protector.
Todas las mujeres, algún día,
llegarán a conquistar el sol.

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