Friday, 1 July 2016

¡Y cuando desperté, el Brexit seguía ahí!





Me pareció que soñaba, pero me pellizqué y comprobé que estaba más despeirta que nunca. Era el segundo día después de la gran noticia. En el trabajo, todos lucían ansiosos. Los dueños, británicos, estaban desconcertados y tristes. Ellos comercian juguetes por toda Europa: "Con la nueva decisión, ya no será tan fácil", mencionan. Los jóvenes parecen irritados. Dicen que los más viejos decidieron por ellos. 

             Al volver a casa, observé mi platinta cyclamen, de color rojo sangre. Libre de toda culpa, a salvo de cualquier perturbación en el espíritu, me sonreía con sus pétalos firmes y extendidos. De pronto, escuché a mi vecino regresar de su jornada. Es de Rumania. Hablaba en voz muy alta por el teléfono, en un idioma indescifrable para mí. Quizás hablaba con su familia, y les decía: "¡Es ahora o nunca, vengan ya!". 
             Y es que, en el trabajo hicieron bromas desagradables; mencionaban que ahora vendran camiones y camiones repletos de búlgaros, rumanos, albaneses, croatas, eslovacos y eslovenios. Yo pienso que TODOS TENEMOS DERECHO A UNA VIDA MEJOR. 
              Esa noche, el equipo de futbol británico perdió ante los islandeses. Intuyo que esto es una secuela de la nueva resolución, quebrando lo inquebrantable.
              Espero que este cambio sea para bien, en pro de la armonía mundial. 





Imagen tomada de zazzle.com.uk


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