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Leer a Juan Carlos Onetti requiere de absoluta atención, pues su intrincada sintaxis y recursos literarios resultan exquisitamente difíciles de aprehender en un primer momento. "El infierno tan temido" es una narración que bien puede encajar dentro de los relatos de corte detectivesco, a la manera de Los detectives salvajes (Bolaño), o El complot mongol (Bernal). Cada fragmento está logrado con tanta maestría que destila pistas sutiles, sin revelar la totalidad. Noches en vela pasaba tratando de descifrar el contenido de la historia. Bastó un semestre entero para ir desmenuzando, junto con mis compañeros de la universidad y auxiliados por nuestra profesora de literatura iberoamericana, la Dra. Aurora Ocampo, para lograr alcanzar a vislumbrar su sentido. No he encontrado, hasta la fecha, otro relato tan complejo, tan mosaico, construido a base de pedacitos de significado, que me haga padecer junto al protagonista los tan intrigantes y de mal gusto envíos que recibía constantemente por el correo. Sufrí, enhorabuena!
Miledi Rodríguez Ramos
El infierno tan temido (fragmento)
Traía una foto, tamaño postal; era una foto parda, escasa de luz, en la que el odio y la sordidez se acrecentaban en los márgenes sombríos, formando gruesas franjas indecisas, como el relieve, como gotas de sudor rodeando una cara angustiada. Vio por sorpresa, no terminó de comprender, supo que iba a ofrecer cualquier cosa por olvidar lo que había visto (...).
Cuando llegó la segunda fotografía, desde Asunción y con un hombre visiblemente distinto, Risso temió, sobre todo, no ser capaz de soportar un sentimiento desconocido que no era ni odio ni dolor, que moría con él sin nombre, que se emparentaba con la injusticia y la fatalidad, con el primer miedo del primer hombre sobre la tierra, con el nihilismo y el principio de la fe (...).
Es probable que ella haya previsto esta reacción de Risso, este desafío, esta negativa a liberarse en el furor. Había previsto también, o apenas deseado, con pocas, mal conocidas esperanzas, que él desenterrara de la evidente ofensa, de la indignidad asombrosa, un mensaje de amor (...).
En la noche correspondiente a la segunda fotografía pensó que no podía comprender la totalidad de la infamia y aun aceptarla. Pero supo que estaban más allá de su alcance la deliberación, la persistencia, el organizado frenesí con que se cumplía la venganza. Midió su desproporción, se sintió indigno de tanto odio, de tanto amor, de tanta voluntad de hacer sufrir.
L'enfer si crainte
Il y avait une photo, à la taille postal: C'était une photo brune, ombrée, dans la que la haine et la sordidité agrandissaient dans les marges, en faisant épaisses bandes indécises, comme le relief, comme les gouttes de sueur entourant une visage angoissé. Il l'a vu par surprise, en arrivant à rien comprendre, Il a su qu'avait d'offrir n'importe pas quelle chose pour oublier ce qu'il avait vu (...).
Quand la deuxième photo est arrivé, depuis Asunción et avec un homme notamment different, Risso crantait, surtout, de ne pas être capable de supporter un sentiment inconnu qui n'était ni haine ni douleur, qui mourait avec lui sans un nom, lié avec l'injustice et la fatalité, avec la premier peur du premier homme sur la terre, avec le nihilisme et le principe de la foi (...).
Il est probable qu'elle avait prevue cette réaction de Risso, ce défi, cette negative à se libérer dans le fureur. Ella avait prévue aussi, ou à peine voulu, avec très peu, mal connues espoirs, qu'il déterrait de la offense evident de l'indignité extraordinaire un message d'amour (...).
La nuit correspondant à la deuxième photographie il a pensé de jamais pouvoir comprendre la totalité de l'infamie et encore de l'accepter. Mais il savait que c'étaient si loin de son étendue la deliberation et la persistence et l'organisé frénésie avec lequel la vengeance s'accomplit. Il a mesuré sa disproportion, s'est senti indigne de tant d'haine, tant d'amour, tant de volonté de faire souffrir.
Traduction de Miledi Rodríguez Ramos. Copyright (2016).

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