Friday, 16 September 2016

La sonoridad del Principito. Miledi Rodríguez. Copyright 2016.

Resulta evidente la relevancia que Antoine de Saint Exupéry otorga a las representaciones visuales en su obra Le Petit Prince. No obstante, las alusiones a la música y a los sonidos a lo largo de la obra también resultan significativos. De acuerdo con la clasificación de los sonidos establecida por Ricardo Haye (1999), éstos pueden ser de tres tipos: lingüísticos, paralingüísticos y no- lingüísticos. Los primeros se basan en palabras; los segundos, en sonidos y los terceros en la música.
               Ahora bien, una de las ideas centrales en la obra de Saint Exúpery es la importancia de las cosas imperceptibles para el ojo humano, las esenciales e íntimas, en oposición a las cosas visibles. Herman Parret (2000) subraya la invisibilidad de la risa y de la voz: 


                      La voix, à l'encontre de la position du corps, du geste, de l'expression faciale et du                               regard est invisible. On passe, par conséquent, du corps visible au corps audible.


               Y es precisamente esta invisibilidad la que equipara al sonido de la voz con la esencia, con los sentimientos de los seres humanos, convirtiéndola en un canal idóneo para su transmisión, en un viaje de adentro hacia afuera. En opinión de Parret:


                      La voix nous met en rapport avec la subjetivité de l'autre et nous parvient d'une    
                      intériorité, d'une âme enfuie qui se lesse dévoiler esentiellement dans l'écoute. 









             Elementos lingüísticos

Las palabras son los elementos sobre los cuales se ancla el discurso narrativo. En el Petit Prince, los monólogos y los silencios se equiparan en importancia al mismo discurso narrativo, las palabras no son más importantes que los silencios y los monólogos internos, pues también significan en manera determinante. Por ejemplo, en el capítulo diecinueve, el Petit Prince se encuentra en lo alto de una montaña, a solas; enseguida, lanza un saludo al viento, que le responde con el reflejo de su propia voz. El eco sorprende a nuestro personaje, llevándolo a creer que un ser humano es el que le responde, orillándolo a afirmar: "Les hommes manquent d'imagination. Ils répètent ce qu'on leur dit".



    



Así, el pequeño príncipe se admira de la respuesta que atribuye a los hombres. Esta idea se puede extender al plano filosófico, afirmando que toda conversación vana, hueca, sin sentido, produce el mismo efecto que el eco: sensación de soledad, destierro e incomprensión. 
                 En el capítulo veintiuno, nuestro personaje afirma que aquello que distingue a su amada flor de las otras, es el hecho de que él pueda escucharla, a ella exclusivamente: "Puisque c'est elle que j'ai écouté se plaindre ou se vanter". 





Las quejas o vanaglorias de la preciosa flor son únicas para nuestro personaje, por el hecho de que se trata de su flor, y es única para él, a pesar de haber millones de rosas sobre la Tierra y sobre los otros asteroides; en virtud de su posesión, la puede escuchar y comprender. Aquí, la alusión al amor verdadero, capaz de abrir caminos de comunicación de corazón a corazón, una comunicación que va más allá de las palabras.  
                   Ahora bien, la risa los sonidos también forman parte del contenido significativo de la obra. En el cuarto capítulo, el pequeño príncipe afirma que los sonidos de la voz, más que las palabras, son a veces más significativos y más conductores del amor que las palabras. Establece entonces una dicotomía entre los adultos y los niños. Los primeros se encuentran inmersos en un mundo de apariencias, artificial: "Quand vous les parles d'un nouvel ami, ils ne vous questionnent jamais sur l'essentiel. Ils ne vous disent jamais "Quel est le son de sa voix?"
                     A los adultos les interesa saber, en revancha, acerca de edades, estudios, posición social y situación económica de las demás personas. Los adultos aman sobre todo las cifras, los cálculos y medidas: "Si vous leur dites, "la preuve que le Petit Prince a existé c'est qu'il était ravissant et qu'il riait, ils hausseront les épaules et vous traiteront d'enfant. mais si vous leurs dites "la planète d'où il venait est l'asteroïde B612 alors ils seront convaincues".


Lo esencial es invisible a los ojos, no se ve sino con el corazón

Esta frase, puesta en boca del Zorro, encierra la idea principal de la obra de Saint Exupéry y reafirma la idea de que los sentimientos, al ser invisibles, son la parte fundamental de las relaciones humanas. Los sonidos tampoco se pueden ver y, por ende, funcionan como canales de transmisión de los sentimientos y facilitan los recuerdos y las asociaciones. En el capítulo veinticinco, el Principito, después de haber pasado un largo tiempo en el desierto sin beber una gota de agua, encuentra finalmente un pozo. El sonido que produce la polea cuando nuestro personaje tira de la cuerda, provoca que su amigo, el aviador, evoque lo siguiente: "Il rit, toucha la corde, fit jouer la poulie. Et la poulie gémit comme gémit une vielle girouette quand le vent a longtemps dormi. C'était doux comme une fete. Cette eau était bien autre chose qu'un aliment. Elle était née du chant de la poulie". 


El canto de la polea, de súbito, se transforma en un dulce recuerdo: El de la Nochebuena: "Elle était bonne por le coeur, comme un cadeau. lorsque j'étais petit garçon, la lumière de l'arbre de Nöel, la musique de la messe de minuit, la douceur des sourires faisaient, ainsi,tout le rayonnement du cadeau de Nöel que je recevais. Para el Principito, el agua del pozo también es capaz de convertirse en música. "C'est comme pour l'eau. Celle que tu m'as donné à boire êtait comme une musique, à cause de la poulie et de la corde...Tu te rapelles...elle était bone.
                      La risa del Principito es, para el aviador, como una fuente en medio del desierto: "Et je compris que je ne supportais pas l'idée de ne plus jamais entendre ce rire. Cétait por moi comme une fontaine dans le desert". Y más aún, está contento con la idea de que en cada estrella podrá ser  capaz de escuchar esa risa: "Je suis heureux. Et toutes les étoiles rient doucement". 


                               El ruido se convierte en sonido o música en virtud de un lazo sentimental

El ruido carece de secuencia, de estructura, pero gracias a las asociaciones, determinado ruido o sonido es capaz de transformarse en música. Así, para el Zorro, el sonido de los pasos del Principito se convierte en música una vez que se ha creado un vínculo de amistad entre ambos personajes: "Si tu m'apprivoises, ma vie sera comme ensoleillé. Je connaitrai un bruit de ppas qui sera différent de tous les autres. Les autres pas me font rentrer sous terre. Le tien m'appellera hors du terrier, comme une musique".


      Y el ruido del viento sobre los campos de trigo se convierte también en un recuerdo, gracias a la asociación de los dorados cabellos del Principito y el color del trigo: 

                            Tu vois, là-bas, les champs de blé? Je ne mange pas de pain. Le blé
                            pour moi est inutile. Les champs de blé ne me rapellent rien. Et ça
                            c'est triste! Mais tu as des cheveux coleur d'or. Alors ce sera merveilleux
                            quand tu m'auras apprivoisé! Le blé, qui est doré, me fera souvenir de toi.
                            Et j'aimerai le bruit du vent dans le blé.

       El silencio también puede funcionar como sonido en virtud de las asociaciones poéticas; al respecto, Herman Parret apunta: "Le silence, comme pendant du son, crée également des représentations et des effets esthétiques". Así, para el narrador, la silenciosa caída del Principito sobre la arena es semejante al sonido de un árbol al caer: "Il tomba, doucement, comme tombe un arbre. Ça ne fit meme pas du bruit, à cause de la sable".



Conclusión

El discurso narrativo de la obra Le Petit Prince contiene elementos que significan en varios planos: el visual, el auditivo y el que corresponde al silencio. Resulta importante destacar que sonidos y silencios cobran más relevancia que los elementos visuales y resultan el vehículo que lleva al encuentro con los sentimientos más puros, los esenciales, aquellos que no se pueden ver con los ojos, sino con el corazón. Para los personajes, los diversos sonidos pueden adquirir valores especiales en virtud de las asociaciones y recuerdos. Los seres humanos pueden conocer el alma de otros seres mediante recursos sonoros, como la voz, la risa o el llanto. Los silencios también pueden desencadenar asociaciones o recuerdos. En virtud de un lazo afectuoso, algunos sonidos se convierten en recuerdos. 


                                                                       Referencias


Haye, Ricardo. (1999). El arte radiofónico. Buenos Aires: La Crujía.

Parret, Herman. (2002). La voix et son temps. Bruxelles, Université De Boeck.

Saint Exupéry, Antoine. (1971). Le Petit Prince. New York, Harbrace.




                       



                     

















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